El resto de los familiares
En ocasiones, la atención de estas personas genera conflictos entre los familiares. Planifiquen de forma ordenada y consensuada el grado y momento de intervención de cada uno según sus posibilidades. Evite las discusiones en presencia de su familiar, más aún si son acaloradas. Infórmele, en la medida de lo posible, de lo acordado. Utilice los recursos socio-sanitarios a su alcance: ayuda a domicilio, voluntariado, etc. Existen asociaciones en las que podrá compartir experiencias, obtener información y le ayudarán en el tratamiento.
La vivienda propia de su familiar es el lugar más idóneo para que permanezca el enfermo, pero para que pueda permanecer en el domicilio familiar, debe convertirse en un entorno seguro y estimulante. Aunque no es la mejor solución, a veces la única alternativa es el traslado periódico a los domicilios de los distintos hijos. Procure que la permanencia en cada casa sea del mayor tiempo posible. Lleguen a un acuerdo respecto a la medicación, los cuidados, el ritmo de vida, etc. de su familiar de manera que sigan las mismas costumbres. Eso reducirá la desorientación en cada cambio.
Si convive con niños o adolescentes aproveche la oportunidad: anímeles a que conversen con su familiar y a que participen de sus juegos informándoles previamente del estado de su familiar y del mejor modo de ayudarle. No les involucre en los problemas familiares y no deje a los pequeños al cuidado de su mayor ni al contrario. No olvide, que en algunos casos la mejor atención para su familiar será la que le ofrezcan los profesionales de las instituciones: existen distintos tipos de centros de los que le informará el equipo médico y social.
Aunque a veces la situación le parezca insostenible, existen distintas alternativas que debería estudiar. No se deje arrastrar por la desesperanza; busque alguna forma de ayuda. No recurra al consumo excesivo de tranquilizantes, ni otras sustancias para evadirse: no solucionará los problemas y usted se hará daño. Si se ve sobrepasado por la situación, acuda a su médico.
Última actualización: 10 feb 2011


