Problemas con la alimentación
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La comida suele ser uno de los momentos más difíciles en el domicilio. En las primeras fases de la enfermedad conviene que participe en el proceso ayudando a preparar la comida y poniendo la mesa. En fases más avanzadas, puede olvidar cómo se usan los cubiertos, cuándo ha comido por última vez, cómo se parten los alimentos. En último lugar necesitará ser alimentado. Existen medidas que facilitan el proceso:
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- Ofrezca los platos de uno en uno, no ponga todos en la mesa. Haga intervalos y explique qué viene a continuación.
- Durante la comida hablen sobre lo que están haciendo en ese momento: qué comen, si le gusta o no,...
- Si existen problemas de deglución evite los contrastes de texturas en el mismo plato; no mezcle sólidos y líquidos; asegúrese de que los trozos son pequeños y de que los mastica correctamente. Las carnes son más difíciles de masticar: prepárelas en albóndigas, picada, en trozos pequeños y en salsa. No dé alimentos difíciles de tragar o que tardan tiempo en deshacerse (turrones, caramelos, etc.). Ofrézcale alimentos de alto contenido líquido pero espesos como flanes, natillas y yogures, son más fáciles de tragar.
- Si durante las comidas no está quieto, no le fuerce, deje que se levante un momento e inténtelo más tarde. Sujete la silla contra la mesa y use platos térmicos.
- Si suele pedirle comida con mucha frecuencia, tenga preparada una bandeja con queso, embutido, galletas o similar para ofrecerle; aumente el número de comidas y reduzca la cantidad.
- Procure que beba muchos líquidos, al menos dos litros al día, pero aún más en verano o cuando tenga procesos febriles.
- Si come de manera compulsiva quite de su alcance los alimentos y las bebidas. Bloquee los armarios y el frigorífico si es necesario.
- Si es necesario alimentarle, mantenga las mismas pautas. Procure que colabore: ayúdele a sujetar el cubierto mientras usted lo guía hacia la boca.
Última actualización: 04 ago 2010


